Las bases de la desigualdad

Por EQUIPO AICTS / 4 de noviembre de 2019


No dejamos en el Blog de AICTS de abordar las cuestiones relacionadas con la desigualdad, y lo hacemos en relación a dos importantes novedades de las últimas semanas. Por un lado, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el Atlas de distribución de los hogares, una herramienta que permite visualizar la renta disponible tanto a nivel municipal como inframunicipal, por distritos, a partir de los datos de la Agencia Tributaria y de las Diputaciones Forales. Los resultados son impresionantes porque nos muestran los mapas de los municipios españoles y cómo se distribuyen las familias. Los medios de comunicación se han hecho eco de ello y han mostrado esos mapas que muestran las diferencias sociales. No es ninguna novedad, obviamente, partimos de escenarios ya conocidos a partir de otros indicadores, pero el INE ha planteado una herramienta de gran utilidad. Barrios ricos y barrios pobres, barrios emergentes, barrios nuevos y barrios antiguos, procesos de gentrificación, los desplazamientos de la población, el impacto de la inmigración, etc., se plasman en estos mapas. Pero no haríamos bien quedándonos en la "anécdota" y en la visibilidad sino que hay que profundizar en cómo se están articulando las nuevas desigualdades, en parte herederas de las anteriores, pero también fruto de las condiciones de trabajo flexibilizadas. Otros indicadores nos mostrarán estas perspectivas de futuro, complementando los que ofrece el INE.

La segunda novedad en relación a las desigualdades hace referencia, en el caso de España, a las regionales. Nuestro país tiene un importante desequilibrio norte-sur que se refleja en la gran mayoría de los indicadores: Producto Interior Bruto (PIB), salarios, nivel de vida, pobreza y exclusión social, desempleo, etc. Es un hecho que esta desigualdad es todavía más evidente en la división que marca el valle del Ebro, su mitad norte cuenta con mejores indicadores. Madrid quedaría como el centro neurálgico del país, rodeada de un territorio cada vez más periférico en términos de Christophe Guilluy. En este sentido, el Banco de España ha publicado un esclarecedor informe bajo el título Capital humano y desigualdad territorial. El proceso de alfabetización en los municipios españoles desde la Ley Moyano hasta la Guerra Civil. Realizado por Francisco J. Beltrán-Tapia, Alfonso Díez-Minguela, Julio Martínez-Galarraga y Daniel A. Tirado-Fabregat, aborda algunos aspectos que desde la Sociología de la Educación ya estaban presentes a través de trabajos como, por ejemplo, los de Julio Carabaña. Pero este informe es muy ilustrador porque, con la sombra de Pierre Bourdieu presente, pone las bases en el ámbito del capital humano (y social, económico, simbólico y cultural) que se fue dando en ese periodo de tiempo, menos de un siglo. El estudio muestra la acumulación de las desigualdades y cómo las bases de estos procesos se van reproduciendo, generándose escenarios que tienen una complicada solución. 

Entender las desigualdades, de cualquier tipo, implica ser conscientes de sus orígenes y de cómo se reproducen, cómo se da lugar a que unas condiciones de partida, si no se atajan a tiempo, repercutan cada vez de forma más profunda. Es cierto que nuestras sociedades han avanzado muchísimo, que por ejemplo en el caso de la Educación sus logros son incomparables a los de hace menos de medio siglo, pero este informe del Banco de España lleva a la reflexión. Con informes como el del Banco de España, podemos también entender los resultados de las herramientas que nos ofrece el INE. 



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