Un escenario nuevo

Por EQUIPO AICTS / 12 de marzo de 2020


La pandemia del coronavirus, el COVID19, ha irrumpido con toda su extensión para trastocar toda nuestra sociedad y el sistema global. Si hace unas semanas veíamos desde la distancia lo que ocurría en una lejana ciudad de China y en su región, hasta entonces nunca habíamos oído hablar ni de Wuhan ni de Hubei, ahora hemos cerrado los centros educativos, hemos cambiado nuestros hábitos y muchos y muchas estamos teletrabajando. Y, por encima de todo ello, y lo más importante, una crisis sanitaria de primer orden y desconocida para la mayoría de generaciones y un impacto económico de dimensiones incalculables. Por el camino, Italia fue el primer paso en el mundo occidental, y también era un "veamos qué pasa". Por el camino, China aplicaba unas medidas que parecían imposibles en nuestras sociedades liberales y se indicaba que respondían a un modelo de sociedad más autoritario como el chino y su régimen comunista-capitalista. El proceso en Italia fue aceleradísimo y España siguió su camino. Primero con los focos puntuales (Madrid, La Rioja, Álava), luego con la expansión y el cierre de centros educativos y, finalmente, como una caída de fichas de dominó. En el Blog de AICTS vamos a realizar un análisis general, basado en numerosas fuentes secundarias que hemos ido leyendo estos días, y reflexionaremos sobre algunos puntos, interrelacionados, a lo largo de las próximas semanas. 

1. Tenemos claro desde el principio que el COVID19 tiene una incidencia grave y muy grave en un segmento de población muy determinado, pero muy numeroso: personas mayores y, especialmente, con patologías. La gran mayoría de los fallecimientos responden a este patrón. Por lo tanto, las decisiones tomadas para evitar la propagación hacen referencia a la protección y responsabilidad colectiva con el conjunto de la sociedad y, especialmente, con los más vulnerables. 

2. En relación al punto anterior, y a lo que viene, uno de los artículos más destacados que hemos leído es el de la viróloga e inmunóloga Marga del Val, muy claro y conciso. Si las primeras medidas parecían exageradas, si veíamos a China lejana, si veíamos a Italia como tremendistas, pero las sensaciones eran que esto iba a llegar, no cabe duda que el escenario ha sido peor. Pero no es el momento de analizar el proceso de las medidas, ya habrá tiempo, los responsables políticos de nuestro país y regiones han ido tomando decisiones en función de la situación. 

3. Por lo tanto, ahora es el momento de actuar y de trabajar por achantar la famosa curva del COVID19, evitar contagios y proteger a la población más vulnerable. Eso implica unas decisiones imprevistas y nunca vistas, el cierre prácticamente de un país y de una sociedad, una transformación en todos los sentidos. En este sentido, cobra especial importancia el papel de los servicios públicos y del Estado de Bienestar. Es fundamental entender el papel de nuestro Sistema de Salud y de sus profesionales que se están desempeñando de forma profesional y heroica. Es fundamental que el sistema no colapse y hay que poner todos los medios para ello. Ha habido referencias a los procesos de privatización que se han dado en las dos últimas décadas, obviamente, pero tampoco es el momento, habrá tiempo. Y también se ha cuestionado la descentralización, nada nuevo, pero no creemos que ese hecho tenga incidencia.

4. Una de las cuestiones claves de todo el proceso es la apelación a la responsabilidad individual, luego hablaremos de la colectiva. Cambiar los hábitos, no salir de casa, etc., es evidente que es fundamental para atajar la pandemia. Sin embargo, hemos visto comportamientos cuestionables, desde las terrazas y los parques llenos hasta viajes de personas a zonas vacacionales en las que cuentan con segundas residencias, entre otras. Sin embargo, creemos que la responsabilidad individual se está imponiendo. La mayoría de los ciudadanos y ciudadanas son conscientes de lo que está en juego. Pero, no cabe duda que nos habla de un modelo de sociedad y de los tiempos.

5. Y es que es un momento que va a poner a prueba el modelo individualista de sociedad que hemos forjado en las últimas décadas, con el consumismo como eje vector. Es tiempo de la responsabilidad colectiva y de la corresponsabilidad y solidaridad entre los ciudadanos y ciudadanas. ¿Cómo casa este proceso con el modelo individualista en que estamos integrados? Pues es sin duda una de las grandes preguntas para el futuro ya que, como ocurrió con la crisis de 2008, puede que el cambio sea a peor. Tendremos tiempo para reflexionar sobre ello.

6. El COVID19 nos muestra también la vulnerabilidad del ser humano, que ya estaba presente con el cambio climático. Nos habíamos sentido inmunes ante todo y ahora un virus de estas características le ha dado la vuelta al sistema. Esto también puede hacer cambiar la mirada, como bien señala Santiago Alba Rico en otro de los artículos que hemos leído estos días. Y esto también nos lleva a las situaciones de histeria, pánico, etc., cuyo principal reflejo son las compras compulsivas en los hipermercados y tiendas de alimentación. El miedo es libre, obviamente, pero aquí vuelve de nuevo la responsabilidad individual.

7. El impacto económico será de grandísimo calado. Numerosos colectivos de todo tipo se están viendo afectados. Sectores enteros se desploman ante el cierre de la demanda. Turismo, servicios como los de los cuidados, comedores escolares y academias...No hay palabras para describir este escenario que se torna más complejo al desconocer el tiempo de duración del mismo. El impacto económico del COVID19 se da sobre un sistema precarizado, flexible e inestable surgido en toda su expansión tras la crisis de 2008, que ya fue sistémica y supuso un cambio de paradigma. Con esta base, el COVID19 puede marcar otro antes y después, habrá que ver en qué dirección, pero no somos optimistas como veremos posteriormente.

8. Las consecuencias del COVID19 se van a hacer más notables en los colectivos más vulnerables. Y esto es una realidad sistémica. Estos días estamos escuchando declaraciones sobre las bondades del teletrabajo y la oportunidad del sistema educativo con todo un sistema on line que cubra las necesidades. Y cuando escuchas estas declaraciones entiendes que muchas de esas personas hablan para personas como ellos. No todo el mundo tiene trabajos que se basan en el teletrabajo y no todas las empresas están preparadas para ello. Y, en cuanto a la Educación, algunos ya habíamos comentado el impacto en los colectivos más vulnerables, que no acceden a las plataformas educativas o que no las dominan, y hoy mismo Raquel Nogueira lo escribía de forma muy acertada. Será una brecha más que se generará, no cabe duda.

9. Esteban Hernández ha publicado un artículo que aventura el escenario futuro, y todo será muy diferente. Hernández acierta en los escenarios que plantea y habrá que ver hasta qué punto se cumple. No hay muchos motivos para el optimismo que decíamos anteriormente. En un mundo globalizado, donde buena parte de las políticas económicas dependen de la Unión Europea, volveremos a ver la eficacia o no de esta institución y el papel de unos Estados y otros. De momento, las sensaciones no son nada positivas, como bien escribe Hernández, que incide en las consecuencias políticas también.

Semanas y meses duros los que nos aguardan, escenarios nuevos y con un papel determinante de los servicios y las políticas públicas. Muchas incógnitas pero, lo primero, evitar que la pandemia se expanda y proteger a los colectivos más sensibles al virus.






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