Vulnerabilidades

Por EQUIPO AICTS / 16 de marzo de 2020


El escenario que se ha generado por la pandemia del coronavirus supone un cambio sin precedentes en nuestro mundo en las últimas décadas. Ya lo comentábamos en la entrada del pasado viernes en este Blog. Desde el equipo de AICTS, vamos a seguir reflexionando sobre este escenario y sus consecuencias y derivadas que, insistimos, serán sistémicas. No cabe duda que el primer impulso tiene que ser, y está siendo, el afrontar la situación sanitaria, evitar el contagio para proteger a los colectivos más vulnerables al COVID19 como son personas mayores y con patologías previas. El segundo, muy importante pero que tendrá un proceso más amplio, es el económico, que nos acercará a un nuevo ciclo y escenario, de dimensiones desconocidas. Y hay un tercero y un cuarto, político y social/cultural que, sin duda alguna, también será de gran calado. Desde el Blog de AICTS, abordaremos estas cuestiones y más.

En estos momentos, en los que como decíamos la prioridad es la sanitaria, y eso ha llevado a muchos países a declararse en estado de alarma, como es el caso de España, hay también una serie de colectivos que se encuentran en mayor vulnerabilidad ante las medidas tomadas. Uno de ellos es el de las personas sin hogar. Ya han surgido voces que han alertado de su complicada situación ya que, obviamente, no cuentan con un hogar en el que enclaustrarse. Además, se han cerrado centros a los que podían acudir a alimentarse, a descansar, etc. Sus alternativas, lamentablemente, siguen siendo cajeros automáticos y otros lugares a la intemperie aunque en ciudades como Madrid ya se han puesto en marcha actuaciones solidarias de pensiones que están ofreciendo un lugar donde alojarse.

Mucho más amplio cuantitativamente es el colectivo vinculado a la dependencia. Muchísimas personas se encuentran institucionalizadas en residencias, otras acuden a centros de día, y muchas reciben atención domiciliaria por sus necesidades y por el respiro que supone para sus familiares. Las restricciones del estado de alarma suponen impactos directos en estas personas y sus familiares. En primer lugar, a los que se encuentran institucionalizados, incluidas personas mayores no dependientes, las consecuencias se hacen sentir en los regímenes de visitas, lo que puede incidir en la soledad de estas personas y en los sentimientos de sus familiares. En segundo lugar, personas que acudían a los centros de día, ya no acuden a ellos, no en vano también es un colectivo vulnerable, pero obligará a un esfuerzo importante a sus familiares y a las atenciones que reciban en sus domicilios. Sin duda alguna, hay actuaciones previstas por las Administraciones Públicas en función de las necesidades, pero el impacto en las familias va a ser muy significativo. La atención a la dependencia se enfrenta a un nuevo desafío, esta vez de dimensiones inesperadas.

En otras entradas analizaremos también lo que va a ocurrir desde el punto de vista económico y del empleo, un escenario que va a ser de más calado temporal y que obligará a reconfigurar el sistema, con unas decisiones que se tomen en ese sentido que determinarán el sentido de nuestra época, o la solidaridad o el beneficio por el beneficio y que cada uno se busque la vida, como señalaba Esteban Hernández en su artículo de hoy en caso de ir hacia el escenario menos solidario. Lo comentaremos en una nueva entrada del Blog. 






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