Desigualdades y coronavirus

Por EQUIPO AICTS / 19 de marzo de 2020


A medida que avanzan los días de confinamientos, cuarentenas y transformación de nuestras sociedades hasta límites insospechados todavía, las noticias que continuamente aparecen se centran en dos grandes bloques: la sanitaria, la reducción de la pandemia y el tiempo que implicará; y las consecuencias económicas, con las medidas que se están tomando para afrontarlo. Es un hecho que contamos con una grandísima cantidad de información y que surgen modelos explicativos y prospectivos, especialmente cuantitativos y matemáticos. En el Blog de AICTS vamos a centrarnos en otra de las derivadas que aparecen ya en prensa como es la desigualdad. No hace referencia todavía a la desigualdad que pueden implicar los impactos económicos, todavía no hemos llegado a ese punto pero los datos de despidos, ERTES y destrucción de empleo no pueden soslayarse; ni tampoco se hace referencia, o no al menos de forma muy directa, a las desigualdades existentes entre los sistemas sanitarios. Muchos países no cuentan con sistemas ni parecidos a buena parte de los occidentales o al chino y otros países orientales, por lo que el impacto de la pandemia puede ser todavía más crudo, en contextos también de mayor desigualdad.

Y es la desigualdad a la hora de afrontar el coronavirus lo que reflejamos en esta nueva entrada del Blog de AICTS. La estructura social también se reproduce en este contexto y no todos y todas estamos en la misma situación a la hora de tener que abordar las consecuencias. No sólo en relación a las condiciones materiales o a cómo afrontar el impacto en el empleo, sino a colectivos que están en situación de desventaja ya en la sociedad. Son los colectivos vulnerables los que están en peores condiciones, como ya ocurrió en la crisis de 2008, y eso se observa en numerosos casos. Uno de los más destacados es el reflejado por Manuel Franco  (Universidad de Alcalá y Escuela de Salud Pública John Hopkins) en su artículo "Salud urbana: en confinamiento, la desigualdad se magnifica". En el mismo, se recogen algunos de los factores de esa desigualdad y cómo se amplian por el proceso de cuarentena derivado del coronavirus, de forma acertada.

El segundo frente ya comenzamos a señalarlo en el comienzo de la crisis. El impacto en la educación y en las desigualdades en el ese ámbito iba a ser muy grande. Primero, por la dificultad y la desigualdad de determinados colectivos en el acceso a los servicios telemáticos que se habían articulado para estas semanas, como reflejó Raquel Nogueira en Ethic. Ahora las noticias crecen en esa dirección, añadiéndose también la cuestión de los comedores escolares y lo que implica para aquellas familias y niños y niñas que ya no pueden ir a los mismos, en este caso en las que dependían de becas de comedor o de menores que accedían a una mejor alimentación gracias a estos comedores. Pero esas desigualdades se van a notar en más ámbitos, Save the Children ya ha alertado sobre la cuestión, y el escenario no irá a mejor. El sistema educativo tendrá que articular soluciones para responder a esta situación, aunque de nuevo las desigualdades externas e internas volverán a estar presentes, y se intensificarán. No son los únicos colectivos que están en esta situación pero sí que son de los más vulnerables y, lamentablemente, pueden suponer las bases de desigualdades futuras.






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