La estructura social, las clases medias y Covid-19

Por EQUIPO AICTS / 06 de mayo de 2020


A lo largo de los artículos que estamos dedicando al impacto de la pandemia Covid-19, especialmente en las dimensiones vinculadas a las cuestiones sociales, las desigualdades, los colectivos vulnerables, etc., hemos hecho hincapién en cuestiones como la cohesión social, la corresponsabilidad, el valor de las políticas públicas, entre otros ámbitos. Es indudable que el impacto económico de la pandemia comienza a perfilarse cada vez de forma más clara, aunque ya desde el comienzo el escenario se presentaba ampliamente negativo. Tras dos meses de confinamiento y estado de alarma, con numerosas actividades y sectores cerrados, especialmente en sectores como la hostelería, el turismo y el comercio, el aumento del desempleo ya es una realidad constatable. Y, de nuevo, serán las medidas que se tomen desde las Administraciones Públicas, comenzando por la Unión Europea, las que puedan mitigar el escenario que se está generando. Pero, no cabe duda que las consecuencias para la estructura social y su composición serán muy significativas.

En anteriores entradas del blog, hemos indicado que serán de nuevo los colectivos vulnerables, los que ya se encontraban en posiciones de desigualdad, los que sufran en primer lugar y de forma más dura esta nueva crisis. Lo hemos visto incluso en algunas situaciones como los trabajadores y trabajadoras de determinados sectores que están siendo fundamentales en estos meses. Hablamos del personal de supermercados e hipermercados, los encargados de la limpieza, transportistas, etc., empleos que no destacan, en general, por sus condiciones salariales y laborales. Además, estos colectivos también se han mantenido en su puesto de trabajo lo que ha podido tener consecuencias sobre cuestiones como la atención a sus hijos e hijas en un contexto en el que se han cerrado los colegios. 

En una situación también compleja quedan los trabajadores y trabajadoras que han perdido su empleo en estos meses, así como la incertidumbre de los sometidos a un ERTE. Las medidas de distancia social para evitar nuevos brotes va a tener unas consecuencias sobre muchos sectores como los ya mencionados, y ese hecho va a afectar al empleo y las condiciones laborales. Se está observando en estos momentos cuando, ante las primeras fases de la desescalada, muchos establecimientos, en la hostelería y restauración, deciden no abrir porque no compensa. 

Y hay un grupo social que también quedará afectado por la crisis. Es la clase media, en la que la mayor parte de la población se autocategoriza. Sobre el impacto de la crisis de 2008 en la clase media se analizó y escribió desde numerosas dimensiones y aspectos. Ya era difícil conceptualizar un colectivo tan heterogéneo y con una diversidad de situaciones, pero que hacía del estatus un elemento central. Con la crisis de 2008, muchas personas que se pensaban de clase media se vieron expuestas a una movilidad social descendente, regresando a una suerte de casilla de salida. Además, se produjo unn descenso de las transferencias sociales, en cuestiones tan sensibles como la educación y la sanidad, que habían sido claves para ese proceso de movilidad social ascedente. 

Las clases medias no se recuperaron tras la crisis de 2008 aunque, cuando pasó lo peor, buena parte de ellas siguieron manteniendo una posición de estatus. Ahora ha llegado una nueva crisis, y de consecuencias más profundas, que puede dar lugar a una profundización de esa situación. Como para el conjunto de la sociedad, las medidas que se tomen para paliar la situación marcarán el nuevo escenario. Pero, a pesar de estas medidas y por el volumen de la crisis, el escenario se torna muy complejo. De esta forma, las clases medias, buena parte de ellas sostenidas con alfileres en los últimos años, se quedan de nuevo expuestas. Y lo hacen colectivos que pensaban que se estaban recuperando de la crisis de 2008, y lo hacen autónomos y pequeños empresarios, incluidos todos los dueños de comercios, establecimientos públicos, etc. Como ha ocurrido en el pasado en otros países, por ejemplo Francia, la respuesta a esta crisis será fundamental para evitar que estas clases medias depauperadas abracen discursos populistas de extrema derecha. Si antes se hablaba de los "perdedores de la globalización", debemos evitar que se haga ahora con respecto a los "perdedores de la crisis Covid-19", especialmente haciendo referencia a aquellos colectivos más vulnerables. 








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