Algunas cuestiones sobre la Educación Superior

Por EQUIPO AICTS / 05 de julio 2021

Uno de los ámbitos de los que siempre surgen noticias, estudios y debates es el de la Educación. Es lógico. La Educación cubre buena parte de nuestras vidas en diferentes formas. Formamos parte del sistema educativo a lo largo de nuestra infancia y juventud, nos forma, socializa y cada vez cubre más funciones. Una vez superada la educación obligatoria, hay diferentes vías y, en el caso de optar por la más amplia, la universitaria, el proceso se alarga, incorporándose cada vez más másteres y programas de Doctorado por las demandas del mercado educativo. Las mismas, entre otros factores pero siendo determinantes, que hacen que nos encontremos con una creciente educación a lo largo de la vida o también conocida como "Educación de Adultos". Además, si se tienen hijos, se ocupará un nuevo rol en el sistema educativo como padre o madre, lo que te vinculará otras décadas con el mismo. Finalmente, no son pocas las personas que están en el mismo de forma profesional y laboral. En definitiva, un ámbito amplísimo. Igualmente, la Educación es una buena medida de las características de una sociedad, aunque a la par se le suele exigir mucho más de lo que puede dar, demandándole responsabilidades que exceden sus posibilidades, como todas las cuestiones vinculadas a la desigualdad social y más en un contexto tan complejo como el actual y tan sometido al cambio continuo. Sin embargo, el impacto de la Educación queda reflejado en no pocos aspectos, de su papel en procesos redistributivos y equitativos a la movilidad social. Obviamente, y como decíamos, no llega a todo, no puede. Los factores externos al sistema educativo, aunque se encuentra en interrelación con los mismos, tienen un gran peso.

Este párrafo de introducción y de contextualización viene debido a que han surgido dos noticias en las últimas semanas relacionadas con la Educación Superior y su impacto. Hemos abordado cuestiones sobre la misma en no pocas ocasiones en el Blog de AICTS, además de tener en cuenta el peso del origen socioeconómico en el acceso a la Universidad, el papel de las becas y ayudas, etc. Aunque la Educación Superior ha alcanzado un elevado avance en España, accediendo una parte de población para la que era prácticamente inabarcable, debido a los orígenes socioeconómicos, siguen existiendo colectivos que no llegan a la Universidad ni tienen las posibilidades. En un país como España que cuenta con un elevado porcentaje de abandono escolar temprano en comparación con los países vecinos, esos grupos de población están en una clara situación de desventaja. A este hecho hay que añadir que, entre los que llegan, también hay diferencias, desde las territoriales hasta el tipo de estudios, pasando por los estudios de Máster y Doctorado, barrera que, por motivos económicos, no pocos estudiantes se encuentran. En definitiva, un nuevo escenario complejo.

La primera noticia ahonda en estos aspectos. El siempre interesante Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de la Universitat Autónoma de Barcelona ha publicado un nuevo número de su Perspectives Demogràfiques correspondiente a julio de 2021. Bajo el título de "Vivir menos y con peor salud: el peaje de la población menos instruida en España", y firmado por los investigadores Amand Blanes y Sergi Trias-Llimós, aborda a través del cruce de datos el impacto del nivel educativo alcanzado en la esperanza de vida. De esta forma, en España, una persona que cuente con estudios universitarios vive entre tres y cinco años más que la cuenta con primarios. Es un dato revelador que conviene destacar de nuevo. La educación tiene un efecto acumulativo, un impacto en el nivel de vida que las personas pueden alcanzar. Los autores señalan tres penalizaciones del menor nivel de estudios: la propia esperanza de vida; la segunda en la equidad en la supervivencia ya que las personas con menores niveles de estudios cuentan con mayor dispersión en la edad de defunción frente a la mayor homogeneidad en el caso de las que cuentan con estudios superiores; y la tercera incide en una "mayor prevalencia a menor formación de condiciones de mala salud autopercibida y de limitaciones para el desempeño de actividades", lo que implicaría menos años con calidad de vida. Los autores inciden en algunas cuestiones como que los datos se refieren a un periodo concreto, 2017-2019, o la determinación de las condiciones de salud en la Educación, en el caso de algunos individuos, incidiendo en que deben desarrollarse políticas públicas que aborden estas cuestiones, con mayor pertinencia si cabe en tiempos de covid-19. En definitiva, un interesante trabajo que muestra ese valor de la Educación así como la relación con el ámbito de la Salud. 

La segunda noticia también se relaciona con las desigualdades. En este caso, la fuente es el estudio y el ranking que elabora la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) sobre las universidades españolas. En el mismo, se hace hincapié en que el 13% de las carreras ofertadas por las universidades responden a las demandas digitales del mercado. Este hecho precisaría una reflexión y un debate que no es nuevo, en el sentido de la situación del sistema universitario español y su relación con el mercado laboral, pero se suele echar la culpa de este escenario a la Universidad y no al mercado laboral, que también tendrá su parte de culpa. El dato que nos interesa más desde el punto de vista de las desigualdades hace referencia a que Madrid y Cataluña estarían concentrando el 70% de las consideradas como titulaciones innovadoras, señaladas mayoritariamente como digitales. Esta situación incide en las desigualdades territoriales, en la concentración de algunas posibilidades en algunos lugares concretos, generalmente las grandes ciudades, y en la necesidad de repensar algunos aspectos relacionados con la oferta universitaria. Aunque algunos aspectos de esa concentración son inevitables, en función de las sinergias con otros ámbitos económicos y demás, otros son evitables, pudiendo producirse una especialización de diferentes universidades, mediana y pequeñas en formaciones de las denominadas innovadoras.

Hemos presentado en este artículo dos noticias vinculadas a la Educación Superior que tienen su relación con las desigualdades. Son procesos que se seguirán dando, en esa interrelación con el entorno, pero a los que debe prestarse atención en un contexto tan difícil como el de la covid-19. Luego, cuando las consecuencias puedan ser inevitables, será necesario no venir lamentándose de no haber afrontando determinadas medidas. 









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